teletrabajo

Algunas ideas sobre teletrabajo, trabajo a distancia, trabajo en remoto o como le quieran llamar

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Antes de entrar en materia me gustaría compartir un par de ideas. Hace un mes más o menos publiqué el último post de este blog en el que contaba algunas cosas de mi experiencia trabajando en remoto y específicamente en esta disciplina, el posicionamiento web.

Cuando publiqué el post no imaginaba en absoluto que iba a suceder algo (de hecho, ya estaba sucediendo en parte) que llevaría a mucha gente a trabajar desde su casa para evitar la propagación de un virus.

Pero el teletrabajo no es una idea ni tan nueva. Ya en los años 70 Jack Nilles, Peter Goldmark y Alvin Toffler hablaban de esta realidad en un futuro más o menos cercano. De hecho, este último predijo bastantes cosas interesantes además del teletrabajo, como el papel del consumidor en la producción o de la importancia que juega la información, y cómo las máquinas de alta tecnología iban a afectar en nuestras vidas.

También el escritor Arthur C. Clarke, autor del libro 2001: Una odisea del espacio y co-guionista junto a Stanley Kubrick del guión de la película de 1968 basada en el libro, defendía esta visión, como queda claro en este fragmento en el que habla sobre el tema:

Si cuando publiqué el artículo hace un mes alguien me hubiera comentado algo sobre que en un futuro cercano, es decir en unas pocas semanas, mucha gente se vería obligada a trabajar desde casa a causa de un virus altamente contagioso, enseguida lo hubiese relacionado con esos que creen en las conspiraciones mundiales y que cuestionan la circunvalación terrestre.

Pero no, ya es una realidad, lo cual por un lado, como defensor de este tipo de forma de trabajo me debería emocionar, pero por otro lado veo que se abren algunas brechas no tan bonitas.

¿Qué se viene?

Por una parte, algo que ya mucha gente ha comentado y que yo mismo estoy viendo con la gente que conozco que ha sido “forzada” al teletrabajo en estos últimos días: no son capaces de organizarse, no soportan estar mucho tiempo en casa, y sobre todo ¡no consiguen trabajar con niños gritando alrededor!

Tema aparte, más relacionado con las consecuencias sociales de la crisis económica que se asoma en el horizonte y que ya está empezando a cobrar forma: despidos masivos de todos aquellos trabajos que no se puedan realizar a distancia, lo que llevará a las empresas a reconsiderar qué puestos de trabajos se pueden evitar/automatizar, la precarización de las condiciones de las personas dispuestas a trabajar a distancia (algo que ya se ve desde hace un tiempo en algunas regiones y con algunos trabajos mal remunerados), condiciones aún peores para las personas que realizan trabajos relacionados con los cuidados, la atención, la limpieza, la hostelería.

Espero estar equivocado con esto y más cosas que me pasan por la cabeza al respecto, y que la situación vuelva a una normalidad idílica que nunca existió.

Ahora sí, unas ideas para hacer más llevadero y eficaz el teletrabajo

Organizar la semana

Esto es algo que lo llevo haciendo bastante tiempo y me funciona muy bien. Lo que hago antes de empezar la semana es organizar todo lo que quiero o debo hacer. Lo suelo hacer el domingo por la noche antes de irme a dormir. Recomiendo hacerlo, si es posible de manera gráfica y lineal, ya que ayuda a ver mejor cómo podemos distribuirlo. Sino, una lista es suficiente.

Jerarquizar las tareas

Tanto las tareas o trabajos pendientes para la semana como los que toca hacer cada día, según mi experiencia, se deben jerarquizar. Quizás la manera más obvia sea dejar para después lo que no es urgente y priorizar lo que se debe entregar ese día o en los días próximos.

Otra manera, que a mí me gusta más, es realizar las tareas más difíciles durante las primeras horas del día. Está claro que eso me funciona a mí, que ya me levanto de la cama fresco. Pero hay gente que necesita sus rituales antes de poder ponerse manos a la obra, ya sea tomarse un café, leer el periódico o mirar el horizonte. Pero sin duda, las mejores horas para hacer las cosas complicadas son las primeras cuatro horas de la mañana que podamos dedicar al trabajo.

Tampoco es mala idea, si es el caso de que por ejemplo trabajamos solo 4 horas por la mañana y las otras 4 horas por la tarde-noche, porque los deberes domésticos o familiares nos obligan, dejar las cosas más mecánicas para esas horas en las que la mente ya no da para tanto.

Yo me reservo también las horas finales del día para el aprendizaje de cosas nuevas, siempre que no sean cosas muy complicadas, claro está.

Una habitación propia

Esto no está al alcance de cualquiera. De hecho, mi primer espacio de trabajo era en un taller que compartía con mi pareja. Esto cambió en los últimos meses al mudarnos de casa. Buscamos conscientemente un lugar donde tener cada uno su propio espacio de trabajo.

En caso de no ser posible, hay que buscar un rincón, un espacio de una mesa o lo que sea, que sea nuestro espacio de trabajo.

Durante el primer año de freelance trabajaba en cualquier lado, en el sofá o la cocina, pero eso a largo plazo no creo que sea lo mejor, y mucho menos cuando se van acumulando las tareas a realizar.

Otra cosa importante es poder separar el espacio de trabajo del espacio de descanso, de mirar pelis, de comer, de charlas con amigos, etcétera.

Evitar las distracciones

Esto está muy relacionado con lo anterior. Y es algo que se vuelve especialmente complicado en los casos de teletrabajo forzado con niños dando vueltas.

Yo me acostumbré a trabajar con niños en casa, pero soy consciente de que esto condiciona bastante la efectividad del trabajo. Por tanto, hay que llegar a acuerdos de tiempo con nuestras familias (parejas, hijos e hijas, etcétera), sobre todo en estos momentos de confinamiento en que los niños no pueden salir a la calle.

Las redes sociales pueden ser otra enorme fuente de distracciones. Yo solo uso Twitter, y doy fe que cuando menos la uso más rápido acabo las cosas y más tiempo tengo para dedicarlo a proyectos propios. Claro que en Twitter encuentro cosas (sobre todo tips e inspiración) de incalculable valor sobre SEO, análisis de datos y de las cosas que más me interesan.

Ropa cómoda y bebidas

Hay gente que dice que se pone el traje para teletrabajar. Otros que trabajan en pijama. Yo me visto, porque es un ritual de la mañana para mí. Pero en el fondo no creo que sea importante, sino que lo importante es estar cómodo. Yo no lo estoy con un pantalón de vestir o con un pantalón tejano, pero sí con un chándal y sudadera. De hecho, también en la calle voy más cómodo con chándal y sudadera.

Otra cosa, para evitar los viajes innecesarios a la cocina, es tener agua, té, café, mate o lo que sea antes de ponernos a trabajar. A menos que lo utilicemos como pretexto para tomar pausas cada cierto tiempo.

Hacer pausas cada 45 minutos

Hablando de pausas, creo que es buena idea parar cada 45 minutos y cambiar de tarea. Hay quienes prefieren parar y dar un paseo de cinco minutos caminando por la casa. Yo prefiero seguir pero cambiar completamente de trabajo. Por ejemplo si estoy redactando un artículo, lo dejo y me pongo a analizar datos, o si estoy haciendo algo gráfico (diseño, etcétera) pues cambio y me pongo a hacer un informe para el onpage del site de un cliente.

Esto no es siempre tan estricto, porque a veces hay que acabar algo y no queda otra que seguir en lo mismo las horas que haga falta, pero en mi caso y de la manera como funciona mi cabeza, cambiar de tareas potencia la atención y no la debilita.

Esto no se debe confundir con la multitarea simultánea, este proceso de hacer cosas completamente diferentes al mismo tiempo. Sé que hay gente que disfruta y rinde con el multitasking, pero a mí ni me gusta ni me sirve, así que prefiero fraccionar bien los momentos que dedico a cada cosa.

Utilizar herramientas para organizarse mejor

Las herramientas para organizar las tareas son muy útiles en el trabajo en remoto. Tanto si trabajamos solos como si trabajamos en equipos, hay herramientas para organizar el tiempo, las tareas pendientes y los archivos que no pueden faltar. Yo uso unas pocas, pero ciertamente ayudan bastante.

La primera es un bloc de notas de papel de 90 gramos y un buen bolígrafo de tinta. Como esto no hay nada. Aparte, y en orden de importancia y uso, Google Drive, muy útil para crear y compartir los archivos, principalmente hojas y hojas de cálculo, Data Studio para compartir cosas más complejas que en caso contrario solo se podrían compartir con capturas, Toggl Plan (ex Team Week) para organizarme cronológicamente con otras personas del equipo y ver las tareas hechas y por hacer, Trello para lo mismo y también con otras personas, Asana en algunos proyectos, aunque no acaba de gustarme del todo y Hangouts y Skype para las comunicaciones.

En menor medida pero sí para cosas más urgentes, Gmail, Telegram y WhatsApp, pero soy consciente que, dependiendo de la relación que tenga cada uno con los dispositivos móviles, puede ser una enorme fuente de distracción.

Otras cosas

Se me ocurren otras cosas importantes a tener en cuenta, pero resultan muy obvias como una silla cómoda, una pantalla grande (o dos en el caso de trabajar con diversas fuentes de datos o programación), buena luz, etcétera.

Espero haber aportado algo. Y que el trabajo en remoto no acabe con vosotros y vosotras. ¡Paciencia, ánimos y os deseo lo mejor!

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